Visita a Irlanda. 2º Parte.

18 02 2008
  La construcción es espectacular, teniendo en cuenta que tiene unos mil años de antigüedad. Su estado de conservación hace creer en los milagros, ya que algunas de sus murallas se mantienen intactas a pesar del paso irremediable del tiempo. Las cámaras fotográficas echaron humo ya que cualquiera de sus rincones merecía pasar a la posterioridad en una de nuestras múltiples fotografías.
También nos decidimos por hacer una visita guiada por el interior de la torre del homenaje con el fin de empaparnos de este maravilloso enclave. Lo único que el guía no tenía mucha idea de castellano, por lo que tuvimos que afinar nuestros oídos para poder enterarnos de la historia y avatares sufridos por este castillo. Entre los detalles más dignos de reseñar esta el de que sirvió como escenario de la exitosa película de Mel Gibson, Braveheart.
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Panorámica del Castillo de Trim
Pero no todo fueron castillos en nuestra estancia en Irlanda. También tuvimos tiempo para perdernos por la ciudad de Dublín, ciudad de carácter afable, donde se juntan multitud de estudiantes de diversos países que buscan perfeccionar el idioma en algunas de las múltiples academias que tiene la ciudad.
Se trata de una ciudad agradable, en nada masificada ni insalubre. El ambiente es joven y multiétnico, no habiendo, al menos en la zona centro, ninguna zona peligrosa para el turista. 
Los cafés y las cervecerías salpican cada esquina, siendo estos lugares tranquilos donde saborear una buena cerveza, producto al que en Irlanda rinden especial culto, y no puede ser de otra manera si tenemos en cuenta las calidades de las cervezas que producen, entre ellas la afamada Guinness.
Si lo que se busca es diversión y ocio nocturno tu lugar es Temple Bar, el distrito donde se puede decir esta la “marcha“. Los pubs y cervecerías son muy especiales, ya que en la mayoría de ellos se amenizan con actuaciones en directo de música folk irlandesa confiriendo a los mismos un ambiente único.  Sólo un inconveniente que algunos pudimos encontrar es que esta completamente prohibido fumar en los bares, discotecas, y sitios públicos en general. Pero ello no oscureció la diversión que comenzó desde primeras horas de la tarde, ya que como es de imaginar en esta cultura irlandesa, la gente tiene unos hábitos bien distintos a los nuestros. En Dublín la fiesta comienza a partir de las 19:30h y se alarga hasta las 12:30h de la noche en la que cierran la mayoría de las cervecerías y bares, quedando ciertos pubs y discotecas abiertas hasta altas horas de la noche.
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Pub de Temple Bar
Aunque tuvimos disfrute nocturno también aprovechamos para visitar algunos de los lugares más emblemáticos de Dublín, como el Trinity College o el Jardín Botánico, lugar especialmente recomendable.
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Pabellón Principal del Jardín Botánico de Dublín
Algo que nos llamó especialmente la atención es el régimen de comidas. Como ya se señaló más arriba los irlandeses desayunan muy fuerte, el denominado por ellos “Full Irish Breakfast” compuesto por: dos huevos, dos salchichas, bacon, dos rodajas de tomate, leche con copos de maíz, zumo de naranja y tostadas con mantequilla y mermelada, todo un regalo para el estómago. Cargadas las pilas por la mañana solamente toman un café sobre las 10:30h de la mañana que muchos acompañan con un bollo o un donut. A las 12:00h empiezan a tomar su lunch, consistente en un sándwich, y no es hasta las 17:30h cuando comienzan a cenar, eso si, una cena bastante fuerte. Resulta gracioso ver a la gente plagar los restaurantes a las 17:00 para tomar la cena, aunque hay que decir que en pocos días nos habituamos a esta costumbre nacional.
Otra de las visitas que tenemos que indicar en este artículo fue la del Condado de Wicklow. Entre otros lugares visitamos un museo ubicado en una prisión del siglo XVIII, así como uno de los enclaves más emblemáticos de Irlanda: Glendalough. Un lugar con un atractivo especial por lo extraño de la arquitectura de esta iglesia antiquísima.
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Abadía de Glendalough
También tuvimos oportunidad de visitar los hermosos y espectaculares jardines de Powerscourt. Para más información acerca de este complejo podéis visitar la web: www.powerscourt.ie
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Jardines de Powerscourt
Después de siete días se podía decir que nos sentíamos como unos irlandeses más. La amabilidad de sus gentes, su estilo de vida, lo bello de sus paisajes, la tranquilidad y el sosiego de cualquiera de sus rincones, hacen de Irlanda un lugar muy especial, al que no dudamos volver en cuanto nos sea posible, y por qué no, organizar otro viaje a través de la Asociación Montañesa para la Cultura y el Ocio, y mostrar a todos aquellos que se animen las excelencias de esa tierra.
No podemos negar que el momento de la despedida fue duro, y si no fuera porque volvíamos a nuestra tierra natal, creo que nunca abandonaría un lugar así, a la vez tan parecido y tan distinto a Cantabria.
ASOCIACIÓN MONTAÑESA PARA LA CULTURA Y EL OCIO.
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